Hasta hace unos años, al oir el término falsas apariencias, venía a mi mente, como creo que le pasa a la mayoría de personas, todo tipo de palabras negativas, tales como mentira, engaño, inseguridad...
Pensaba que las personas que vivían de falsas apariencias eran pobres de alma, y la única forma que tenían de suplir su carestía interna era crearse un mundo irreal a su alrededor donde la abundancia les hiciera olvidar esa carencia. Hasta que un día yo me encontré viviendo de falsas pariencias.
Y es verdad, me he dado cuenta que no estaba equivocada respecto a lo que pensaba sobre las falsas apariencias, es vivir en una enorme mentira, en un enorme engaño, intentando tapar como sea posible tus miedos para que nadie se de cuenta de ello. Quizás cambien los motivos que te llevan a convertir tu vida en una obra de teatro, pero al final del día, cuando baja el telón te das cuenta que sólo ha sido eso, una puesta en escena un día más.
Muchas noches en mi habitación pienso que vivir así no es lícito, es engañar a los demás, y lo peor de todo es que llega un momento que el engaño llega a tal extremo que tu misma te engañas y poco a poco te vas alejando de ti misma y cuando quieres darte cuenta, eres lo que representas.
Yo he llegado a ese punto, que ya no se quien soy, solo soy un reflejo de lo que ocurre a mi arededor, en mi casa, en el trabajo, en el area personal....Y todo esto por qué?, porque la realidad que me toca vivir no me gusta, me hace sufrir, e intento que nadie lo sepa, que nadie note lo que me cuesta afrontar un día más.
Por unos minutos he dejado las falsas apariencias aparcadas a un lado y me he permitdo el pequeño lujo de no mentir, aunque sea en estas lineas. Esta noche lo necesitaba y mucho...

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